En lo de mi Padre me conviene estar

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Lucas 2:41-47 nos relata sobre Jesús cuando era niño: Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

Todos quisiéramos hijos así, inteligentes, que maravillen a las personas con su conducta. Por el contrario, nadie espera un hijo que a los doce años piense en fumar, ver pornografía y meterle mano a la novia. Si ya tienes más de diez años, estás en capacidad de parecerte a Jesús por decisión propia.

Es importante que reacciones y te des cuenta que tu circunstancia familiar no es excusa para tu mal comportamiento y falta de visión en la vida. El problema no crecer sin padre, o si tus padres se divorciaron o si tenían algún vicio que complicó tu niñez. La cuestión no es ser hijo de una madre soltera o si fuiste engendrado fuera del matrimonio. Todas esas situaciones no se pueden solucionar porque forman parte del pasado. El problema real es tu actitud antes esas características que definieron tu vida familiar. Si tu padre se fue de casa, tal vez nunca vuelva o tal vez sí, no depende de ti, lo que sí depende de ti es la decisión que tomes al respecto que puede edificarte o destruirte. ¡Basta ya! Deja de darle vueltas al mismo asunto. No sientas lástima de ti mismo.

Conozco hombres mayores que aún se lamentan por su niñez. Hay algunos que incluso buscan novia para casarse y aún culpan a sus padres de lo que han vivido. No es posible que continúes arrastrando el dolor y la tristeza.

Libérate de esa atadura para salir a delante. No hay opción, lo pasado queda atrás y hay que enfrentar el futuro con optimismo y valor.

Puedes tomar la decisión de cambiar de tema o arruinar tu vida culpando a tus padres y antepasados por algo que no tiene solución. No busques excusas para ser un gran perdedor porque todos podemos ser campeones, con o sin padres. Nadie tiene la culpa de que te niegues a crecer y madurar para tomar las riendas de tu vida.

Puedes superar el pasado

David dice en el Salmo 51:5: He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Muchos jóvenes frustrados excusan su mala disposición y conducta diciendo que no crecieron en el ambiente perfecto. Esto es una tontería porque el mismo Luzbel tuvo ese ambiente ideal y cayó en desgracia. Recuerda que vivía con Dios, le cantaba y guardaba los tesoros en el cielo pero eso no fue suficiente para ser bueno y santo. Si en tu corazón hay rebelión, deja de buscar excusas y culpables. Asume la responsabilidad de tus actos porque sólo tú puedes hacerlo.

Mira el ejemplo del rey David que reconocía haber nacido en una circunstancia poco recomendable. Quizá por eso lo tenía relegado como pastor. Incluso cuando Dios le pidió al padre que reuniera a sus hijos para escoger al ungido, no lo tomó en cuenta. Era “el recha”, como diríamos ahora. Se llamaba “David Upppss”. Luego, cuando ya era rey, cometió un gran pecado al desear y embarazar a una mujer casada. Además, envió al esposo de ella al frente de la batalla para que lo mataran. Cuando muere el hijo fruto de esa relación, David se rasga las vestiduras y dice que finalmente había muerto el hijo del pecado, sin darse cuenta que él mismo era igual. Después, de esa misma mujer nace Salomón que llegaría a ser el rey más grande y sabio que ha tenido el pueblo de Israel. Cuando asume el trono, honra a su padre y dice: “por la lealtad de mi padre estoy aquí”. Salomón pudo lamentarse y decir que era hijo de la infidelidad y deshonor. Pudo contar los errores terribles de su padre y justificarse en ellos para no asumir la responsabilidad de gobernar, pero no lo hizo, fue sabio y ahora es recordado como un gran hombre a pesar de que su familia no era precisamente un dechado de virtudes.

Tú eliges ver lo bueno o malo de tus padres y de tu familia. Puedes maldecir a tu padre por su alcoholismo y dejarte dominar por el mismo vicio, o puedes bendecir su nombre y reivindicarlo con tu vida honorable. Todos los padres e hijos tienen cosas buenas y malas. Algunos se esfuerzan en ver sólo las malas, cuando deberían notar sólo las buenas. Ver nada más los errores en tus padres abre la puerta a la rebeldía y te aseguro que en la historia de la humanidad, ningún rebelde ha sido feliz.

Para contar historias trágicas tenemos la vida entera, pero no sirve de nada. Somos expertos en buscar excusas sin darnos cuenta que el daño es para nosotros y nadie más. A tus padres les dolerá tu actitud pero la existencia que tiras a la basura es la tuya. Con amor te digo que la vida de tus padres depende de ellos, si están separados, puede que se reconcilien o no, bendito Dios en cualquiera de las dos opciones, lo importante es que imagines el peor de los escenarios para tomar una buena decisión y construir un futuro positivo. Si finalmente se distancian, tú debes seguir adelante, amarlos y luchar por un futuro de unión en la familia que formarás. Lo bueno se imita y lo malo se evita.

Mi propia historia es un ejemplo. Mis padres se separaron y crecí como hijo único solamente con mi madre, pero eso no fue excusa para fracasar, por el contrario, tomé la decisión de ser feliz y salir adelante. Honré a mi madre e incluso a mi padre, me esforcé y terminé mis estudios porque el sacrificio de mi mamá debía valer la pena. Problemas tenemos todos y capacidad de solucionarlos de la mejor forma, también.

Ten cuidado, porque si te la pasas criticando a tus padres, puede que cometas los mismo errores y no será culpa de ellos. Sé humilde, pídele a Dios que te ayude y enseñe a caminar.

Dignos herederos de nuestros padres

Génesis 15: 1-4 habla sobre la tristeza de Abram: Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

Dios le da una promesa de abundancia y Abram lo único que quiere es un heredero. Todos los padres deseamos herederos más que nada en el mundo. Anhelamos que haya alguien que se levante y continúe lo que iniciamos. Seguro tienes muchas expectativas para tu vida, pero ¿alguna vez preguntaste a tus padres qué esperan de ti? Si tomaras conciencia del esfuerzo que hacen por darte un buen futuro y heredarte algo de lo que te sientas orgulloso, seguro les preguntarías qué esperan de ti.

Esta generación padece del mal de la originalidad. Se niegan a seguir los pasos de sus padres exitosos porque quieren ser “originales” y no se dan cuenta que desperdician la herencia que han recibido y para lo que seguramente tienen grandes dones. Un abogado de gran nombre que se ha esforzado toda su vida, desearía que su hijo asuma la responsabilidad de continuar con su profesión, pero el hijo no quiere y busca ser diseñador gráfico porque desea ser “original”. Además de buscar originalidad, debes ser sabio, oportuno y agradecido. Salomón sucedió a David en el trono de Israel sin renegar. En la realeza no hay opción, los príncipes no pueden renunciar a serlo y decir que prefieren poner una venta de churros. Las grandes familias le dan continuidad a su obra. Muchas veces menosprecias el esfuerzo de tus padres por originalidad, no logras ver el futuro por buscar lo que te causa placer y satisfacción. Eso no es malo pero tampoco es lo único.

Una joven que estudiaba el segundo año de medicina, me pidió consejo y al final de la conversación, decidió estudiar alguna ciencia económica para administrar los negocios de su familia. Inteligentemente pensó: “si tengo éxito con la herencia de mis padres, pondré un hospital y seré yo quien contrate a los médicos”, así podría combinar aquello que le gustaba con lo que su familia necesitaba de ella.

Tus padres se preocupan por ti, ¿te preocupas tú por ellos?, ¿das agracias por todo su esfuerzo, trabajo y abnegación o sólo te dedicas a criticar sus defectos? Ellos desean lo mejor para tu futuro y lo expresan de dos formas: pidiéndote que continúes la buena obra que han hecho y presionándote para que no cometas los mismos errores. Cuando David le entregó a Salomón su abundante ofrenda para el templo del Señor, le dijo que le correspondía a él añadir. Con esto lo retaba a superarlo. Muchos se quejan de que el éxito de sus padres los ha marcado y les pesa, pero cuando se trata de sacar beneficio, no reparan en llenarse la boca diciendo de quién son hijos. Tu conducta debe ser coherente en todo tiempo. Honra a tus padres porque lo merecen.

Hijos humildes, no blasfemos

Si recuerdas la parábola del hijo pródigo, habla de un pecado de rebeldía contra un padre responsable. El hijo le pidió lo que le correspondía por herencia y lo malgastó lejos de su casa. Con esta actitud echó a perder años de trabajo. Recuerda que la conducta hacia tus padres es vital para tu futura prosperidad. Mucha gente me critica por hablar de estos temas pero la Biblia los trae a discusión constantemente. Es demasiada hipocresía pensar en la morada celestial y pensar que el Señor no desea una morada digna para Sus hijos, aquí en la tierra. Él es Dios del cielo y de la tierra y como tal anhela nuestro bienestar. Tener sueños de abundancia es bueno. Los jóvenes sueñan con casarse, tener una familia, comprar una casa y todo eso cuesta esfuerzo y dinero. Dios quiere que sueñes y luches por alcanzar lo que deseas.

Los padres que son conscientes y no les dan a sus hijos todo lo que piden, hacen bien, porque si te enseñan a malgastar terminarás mal. ¡Reacciona! No seas como el hijo pródigo que malgastó su heredad por querer ser independiente.

Lucas 15 : 18-19 continúa la historia: Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

Este joven fue malo pero reconoció que su padre era bueno. Reconoce lo bueno que tienen tus padres. Antes de redactar un listado de lo que quieres que cambien, escribe uno con las virtudes que tienen y dáselos. Además, escribe otro donde anotes las cosas que tú debes cambiar para ser mejor hijo y persona. Además, el joven se dio cuenta que debía volver a su padre y así lo hizo. Acércate a ellos y diles que no utilizarás como excusa los errores que han cometido, al contrario, te corregirás en base a ellos. Escucha sus consejos. Hasta el peor ser humano desea lo mejor para sus hijos. Así como una oveja nunca debe menospreciar el consejo de su pastor. Cuando tus líderes te hablan, lo hacen con amor y buscando tu bien.

Lucas 15: 22-31 cuenta lo que sucedió al volver: Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Cuando se enseña sobre esta parábola, pocas veces reparamos en la actitud del segundo hijo porque siempre tomamos enseñanza del primero, pero el hijo que estaba en casa quizá fue peor porque blasfemó contra su padre. El primer hijo reconoció que era malo y su padre bueno. El segundo asumió un papel de ofendido sin razón, porque todo lo que era de su padre también le pertenecía.

El primero malgastó pero el segundo ofendió a su padre y además desaprovechó su bondad. Vio mal el bien que quiso hacerle aunque la decisión siempre fue suya. Ojalá nunca te suceda algo parecido. Si eres hijo pródigo, regresa con tu padre y pídele perdón. Si eres hijo arrogante, reconoce la generosidad de tus padres y aprovéchala para bien. Tú tomas las decisiones, nadie más. Conozco grandes hombres que provienen de hogares disfuncionales y problemáticos, así como conozco hombres fracasados que son hijos de padres exitosos y matrimonios sólidos. Tú serás lo que quieras ser.

¿Qué quieres para tu vida? Toma las decisiones correctas y asume la responsabilidad de tus actos. Demuestra sensatez dejando de culpar a tus padres por lo que eres y sientes. Salomón tomó el camino correcto y honró a su padre, a pesar de los graves errores que cometió.

Separa tu conducta de la de tus padres y supérate. Búscalos, demuéstrales que te interesas por ellos y les agradeces todo lo bueno que han hecho por ti. Hónralos para hallar gracia delante de Dios. Bendícelos y ámalos como se merecen. Tú también serás padre de familia algún día y desearás que tus hijos reconozcan tus aciertos. Deja que Dios te desafíe, olvida el pasado y muévete rápido hacia el futuro. No hay más tiempo que perder.

Fotos

Video de la prédica